La información falsa fluye a alta velocidad, se propaga con rapidez y llega por WhatsApp a millones de usuarios en todo el mundo
El conflicto entre Israel y Hamás pone en evidencia la existencia de mecanismos de desinformación inmediata. Se trata de un arma más en la ciberguerra que ya enfrenta a ambos bandos. Su objetivo es luchar por el control del relato y lograr el apoyo de la opinión pública internacional.
X (antigua Twitter) suspende en cuanto a su capacidad para controlar los bulos del conflicto. Desde el inicio de enfrentamiento en la franja de Gaza esta plataforma ha sido utilizada para propagar campañas de desinformación. La Comisión Europea ya ha anunciado una investigación a X por permitir la supuesta difusión de mensajes de incitación al odio.
Estos mensajes suelen incluir datos falsos sobre eventos en el terreno, videos virales creados con IA o fotos extraídas de otras plataformas. Sus promotores cuentan con medios de comunicación ficticios creados con el exclusivo fin de aportar mayor credibilidad.
Recientemente una noticia aseguraba que 40 bebés habían sido decapitados. Los principales medios publicaron esta noticia que dio la vuelta al mundo. Pero las principales agencias de noticias no ofrecieron imágenes o testimonios de ese supuesto hecho. Joe Biden aseguró que las había visto, pero la Casa Blanca rectificó y afirmó que su existencia no estaba constatada.
Otros periodistas publicaron imágenes de destellos en el cielo nocturno de Palestina, las presentaron como un nuevo sistema láser empleado por Israel contra Hamás. Sin embargo, el video no era real, se trataba de imágenes de un videojuego de combate llamado ARMA.
Plataformas como Facebook o Twitter tienen sus propios algoritmos. Permiten automatizar la detección de fake news. Estos filtros detectan cuentas jóvenes o aquellas cuyo fin es lograr interacciones artificiales.